Tras la caída del
Imperio Romano los visigodos ocuparon Riópar,
asentándose en el primitivo campamento
romano y en los Picos del Oso. La zona perteneció,
cuando la invasión árabe, a
la Tora de Todmir o Teodomiro, conservando
en principio una cierta independencia hasta
que pasó a depender del Califato de
Córdoba.
De la ocupación romana
fechada alrededor de dos siglos antes de Cristo
se han hallado abundantes restos, como el
llamado Tesorillo de Riópar, que consta
de 364 monedas y se encuentra en el Museo
Arqueológico de Albacete. Al parecer, Hoyo
Guarde "la Cueva de los Chorros"
se llamaba así porque desde
ella oteaban la llegada de sus enemigos
los partidarios de Pompeyo, después
de la derrota de Munda.
Los primeros indicios de
la existencia de habitantes en Riópar
lo encontramos en el yacimiento neolítico
de la Marija, al pie de Riópar Viejo,
que, al parecer, fue un asentamiento hasta
la cultura del Bronce inicial. Se piensa que,
más tarde, este emplazamiento se pobló
por infinidad de culturas,romanos, visigodos,
islámico y castellano, hasta su despoblamiento
con la muerte del último habitante
en el año 1995. A partir de 1999 vuelve
a tener dos vecinos y en el año 2000
son ya cuatro los vecinos establecidos en
el núcleo.
Paterna aparece en las crónicas cuando
se reconquista en 1.213 por parte de Alfonso
VIII, junto con los castillos de Alcaraz y de
Riópar. Se sitúa dentro del Alfoz
de Alcaraz y hasta fines del siglo XV fueron
frecuentes las correrías de los moros
por los pueblos de estas sierras por la continúa
rebeldía del reino de Murcia frente a
la corona de Castilla. Paterna tiene en el siglo
XVI, 79 vecinos pecheros (que pagaban impuestos),
un hidalgo y un clérigo. En el siglo
XVII pasa a contar con unos 100 vecinos (413
almas).
Para concluir, a modo de ejemplo de lo antiguo
del asentamiento de Paterna y de su humildad,
sirva un apunte de las Relaciones o Descripciones
de Lorenzana, Cardenal que fue de Toledo a finales
del siglo XVIII: -"Se ignora por quien
se fundó este lugar. No tiene armas algunas,
ni historia de suzesos y no hay sujeto ilustre
que aia tenido este pueblo más que el
señor ilustrísimo don Pedro Benedicto,
cura que fue de él, y al presente se
halla obispo de Mallorca. No tiene edificios
ni castillos fuertes, sólo se conservan
algunas ruinas de un castillo que pareze sirvió
de atalaya". (Paterna y abril 28 de 1.782.
Don Antonio Gil)
2007-04-22 18:18:53 Podrias explicarte mejor?? no entiendo nada. :upset
La situación geográfica de Molinicos,
casi en el centro de los territorios que conforman
la Sierra del Segura, lo ha hecho partícipe de todos
los avatares históricos que, de una u otra forma,
han gestado el carácter de estas tierras.Así, de los
períodos de dominación árabe quedan aún vestigios
en las torres de vigilancia y los torreones, la mayor
parte de ellos fechados en el siglo XII, que servían
de red de comunicaciones a todo lo largo de la divisoria
de aguas entre los valles del río Segura y el río
Mundo. Esta debía ser, además, una importante zona
de comunicación entre los territorios alcaraceños,
al norte, y musulmanes, al sur.De la importancia de
este enclave, que entonces era Morote, el control
de la zona, nos puede dar idea el hecho de que todas
estas atalayas sirvieran a un castillo principal del
que hoy no queda más que el recuerdo y que debía hallarse
en el cerro del castillo que aún perdura en los alrededores
de la población. Más tarde, sus tierras serían
frontera entre el señorío de Alcaraz y la encomienda
santiaguista de Yeste-Taibilla, lo que –a tenor de
las malas relaciones entre ambos partidos- debió suponer
un continuo estado de excepción en esta población.
En 1562 Molinicos, que entonces se centraba en la
población de Morote, solicita al monarca castellano
el privilegio de villazgo. A esta petición se suman
laspoblaciones de Ayna y Elche de la Sierra. La respuesta
llegó el 22 de septiembre de 1565, cuando Felipe II
otorga el privilegio solicitado a Ayna y convierte
a las otras dos poblaciones mayores no agradaba a
los habitantes de esta población, que el 1 de septiembre
de 1844 pide su independencia respecto de Elche de
la Sierra, cosa que consigue con fecha de 14 de junio
de 1845.
Tras la Reconquista, el monarca
Fernando III donó el pueblo a la Orden de Santiago,
dependencia administrativa que perduraría hasta
mediados del siglo XIX. La vocación fronteriza de
Liétor se mantuvo durante muchos años, pues aún
a finales del siglo XIII, allá por los años 1272
y 1275, Liétor era frontera con los territorios
de Alcaraz. Esta situación fronteriza, tanto entre
musulmanes y cristianos como entre el señorío de
Alcaraz y la encomienda santiaguista de Socovos
–a la que pertenecía Liétor- hacía muy difícil la
vida en esta población. Esto queda reflejado en
una carta que, en 1480 dirigió Alonso de Cárdenas,
a la sazón maestre de la Orden, al concejo del lugar
y en la que se puede leer que "por estar junto a
la frontera de los moros vevis todos los de dicha
villa en grandes fatigas e mengua de mantenimientos".
La historia se ha encargado de
dejar un buen legado en esta población, haciendo
saber así la relativa importancia que Liétor ostentó
durante buena parte de su existencia. El ajuar encontrado
en una cueva del lugar conocido como "Los Infiernos",
fechado entre los siglos X y XI, nos habla de un
período de ocupación musulmana en el que la población
formaba parte de la frontera con los reino cristianos.
El caballero árabe al que pertenecieran los objetos
que lo componen, debía pasar buenas temporadas guerreando
y defendiendo los territorios de Al-Andalus o intentando
anexionar otros nuevos.
También su población sufría las
consecuencias en cuanto a número de habitantes,
ya que si en 1468 había 250 vecinos, en el 1498
quedaban tan solo 160. Aparecen aquí, a partir del
último tercio del siglo XV, los caballeros de cuantía,
a cuyo linaje se deben las hermosas casas que aún
se pueden ver en las calles del pueblo. Era de su
ocupación la de guerrear y controlar las fronteras
con los vecinos reinos musulmanes, y por ello quedaban
exentos de buena parte de los pagos e impuestos
que de otra manera deberían haber aportado a las
arcas de la encomienda.