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martes, 16 de enero de 2007 |
Tras la Reconquista, el monarca
Fernando III donó el pueblo a la Orden de Santiago,
dependencia administrativa que perduraría hasta
mediados del siglo XIX. La vocación fronteriza de
Liétor se mantuvo durante muchos años, pues aún
a finales del siglo XIII, allá por los años 1272
y 1275, Liétor era frontera con los territorios
de Alcaraz. Esta situación fronteriza, tanto entre
musulmanes y cristianos como entre el señorío de
Alcaraz y la encomienda santiaguista de Socovos
–a la que pertenecía Liétor- hacía muy difícil la
vida en esta población. Esto queda reflejado en
una carta que, en 1480 dirigió Alonso de Cárdenas,
a la sazón maestre de la Orden, al concejo del lugar
y en la que se puede leer que "por estar junto a
la frontera de los moros vevis todos los de dicha
villa en grandes fatigas e mengua de mantenimientos".
La historia se ha encargado de
dejar un buen legado en esta población, haciendo
saber así la relativa importancia que Liétor ostentó
durante buena parte de su existencia. El ajuar encontrado
en una cueva del lugar conocido como "Los Infiernos",
fechado entre los siglos X y XI, nos habla de un
período de ocupación musulmana en el que la población
formaba parte de la frontera con los reino cristianos.
El caballero árabe al que pertenecieran los objetos
que lo componen, debía pasar buenas temporadas guerreando
y defendiendo los territorios de Al-Andalus o intentando
anexionar otros nuevos.
También su población sufría las
consecuencias en cuanto a número de habitantes,
ya que si en 1468 había 250 vecinos, en el 1498
quedaban tan solo 160. Aparecen aquí, a partir del
último tercio del siglo XV, los caballeros de cuantía,
a cuyo linaje se deben las hermosas casas que aún
se pueden ver en las calles del pueblo. Era de su
ocupación la de guerrear y controlar las fronteras
con los vecinos reinos musulmanes, y por ello quedaban
exentos de buena parte de los pagos e impuestos
que de otra manera deberían haber aportado a las
arcas de la encomienda.
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