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Nerpio, la perla olvidada PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por Merche   
lunes, 15 de septiembre de 2008
Nerpio, a 180 kilómetros de la capital albaceteña, es el municipio más alejado de toda la provincia. Con un término municipal que cuenta con más de 430 kilómetros cuadrados, posee, en su terreno, un conjunto de maravillas históricas y un entorno natural maravilloso y envidiable, enmarcado en plena sierra fronteriza con las provincias andaluzas de Jaén al oeste y Granada al sur, y con la vecina Región de Murcia en el este del término.

Entre sus encantos turísticos, cabe destacar el conjunto de pinturas rupestres que son Patrimonio de la Unesco, el Castillo, la Iglesia parroquial dedicada a la Purísima Concepción, el Molino de las Fuentes, la Fuente de Taibilla, la reserva natural de la Sierra de las Cabras, el Plantón del Covacho o la Atalaya.

Sin embargo, según parece, los albaceteños no visitan con mucha frecuencia esta localidad que, si bien es cierto que se encuentra muy alejada de la capital, cuenta con todos estos puntos de interés, y algunos más, para pasar unos días agradables disfrutando de las comodidades y oportunidades que ofrece el turismo rural de nuestra provincia. «Vienen muchos turistas de Murcia y de Alicante, pero casi nadie de Albacete, cuando vienen albaceteños yo les aplaudo», declaró a La Tribuna Elena Sánchez, una de las guías de la Oficina de Turismo de esta localidad albaceteña.

Dentro de las múltiples posibilidades que ofrece el municipio para hacer turismo, una visita obligada son las pinturas rupestres, que desde el año 1998 forman parte del conjunto de maravillas declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. De los diferentes conjuntos de pinturas rupestres encontrados por la zona, destaca...

el de la Solana de las Covachas, aunque también son importantes el del Trocal de las Bojadillas, el Molino de las Fuentes o el del prado Tornero. Y es que Nerpio cuenta con el enclave de arte rupestre con más magnitud de toda Castilla-La Mancha, con un total del 70 por ciento de muestras de este arte en la región.

En el conjunto de la Solana de Covachas, se pueden contemplar una serie de dibujos que datan desde el año 9.000 hasta el 4.000 antes de Cristo. Debido al gran tamaño de la franja temporal, se pueden distinguir los dos estilos principales de pintura rupestre que se dieron en la Península Ibérica: el levantino, con la figura humana como principal personaje, y el esquemático, en el que se aprecia una mayor capacidad de abstracción en las representaciones pictóricas.

«Vemos escenas de caza, en las que el hombre aparece como cazador y guerrero, pero también otras en las que la mujer aparece ligada a la danza, así como a tareas de recolección de frutos silvestres», explica la guía Elena Sánchez, mostrando las pinturas de uno de los más de 70 abrigos que cuentan con estas manifestaciones artísticas en el término municipal de Nerpio.

Efectivamente, a pesar del paso del tiempo, se pueden apreciar a la perfección las siluetas de las figuras humanas y de los animales dibujadas hace millares de años. «Se han conservado tan bien porque se han fosilizado en los abrigos de la montaña, hay que tener en cuenta que estas pinturas son de finales del paleolítico y de principios del neolítico», dice Elena Sánchez.

Y mucho ha tenido que ver el Consistorio de Nerpio en la buena conservación de estas obras de arte, pues han reforzado la seguridad para evitar que los visitantes y curiosos deterioren las pinturas «ya que ha habido problemas con gente que entraba a verlas y las mojaba, cubriéndose algunos dibujos con sal». Es por ello que ahora sólo se pueden visitar acompañados de un guía, cuyos servicios se pueden solicitar en la Oficina de Turismo de Nerpio, desde la que se organizan visitas y excursiones con las explicaciones de un guía especialista en el tema a este enclave situado a unos 12 kilómetros de la localidad.

Núcleo Urbano. El municipio de Nerpio, con unos 1.600 habitantes, cuenta también con muchos atractivos, para los turistas que lo visitan, en el propio núcleo urbano. Como suele ocurrir en muchos pueblos localizados en las cercanías de la sierra, Nerpio mantiene unas similitudes con las estructuras urbanas medievales, fruto de sus orígenes y de su desarrollo histórico. Es por ello que las callejuelas, estrechas e irregulares, mantienen su encanto intacto todavía, así como las plazuelas, que se suceden, una tras otra, en el plano que conforma el urbanismo de esta localidad de la provincia de Albacete.

Entre los edificios de la localidad, destaca la Iglesia, en la plaza principal, dedicada a la Purísima Concepción, cuyos orígenes, según Elena Sánchez, «se remontan a los años próximos al 1.600». En su interior se pueden contemplar los frescos que la decoran, así como el Cristo Yacente, que está situado en una capilla lateral.

Otra obra arquitectónica de suma importancia es el Castillo de Taibilla o de Taibona, que está construido sobre una meseta rocosa a la orilla del río Taibilla, a unos 7 kilómetros de la localidad. El Castillo es de origen musulmán, fechados sus orígenes en el siglo XI. Dos siglos más tarde fue reconquistados por la Orden de Santiago, convirtiéndose en un punto para la defensa militar hasta que en el año 1942 cayera la cercana Granada, quedándose, de este modo, el Castillo sin uso. Actualmente se está llevando a cabo un proceso de restauración, ya que desde que quedó en desuso, se convirtió en ruinas.

Muchos de sus parajes cercanos son visitados por los turistas, dada la belleza del entorno natural. Entre ellos, se puede destacar el Molino de las Fuentes, donde son numerosos los visitantes que lo frecuentan practicando distintas actividades como el senderismo o espeleología.

El Plantón de Covacho es otro de los lugares preferidos para los visitantes de la localidad albaceteña. Se trata de los restos rehabilitados de un nogal, cuyo tronco medía unos seis metros de diámetro. Hasta hace pocos años todavía se conservaba con vida y tenía, aproximadamente, unos 500 años de duración. No es de extrañar que sea uno de los puntos con más atractivo del entorno natural.

Además, también se puede disfrutar de otros parajes naturales de belleza contrastada. Por ejemplo, la Fuente del Taibilla, donde nace el río, la Atalaya o la Sierra de las Cabras, que está clasificada como reserva natural, dadas sus importantes características.

Fuente: La Tribuna de Albacete 

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