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En la soledad de los despachos, en las mesas del dinero y en el
itinerario callado de los papeles se fraguan a veces desmanes contra la
naturaleza que nos producen desolación y vergüenza. Muy cerca de
nosotros existen casos de alcance continental, como una hermosa bahía,
la bahía de Portman, en un territorio casi virgen de la costa murciana
que fue cegada por completo por la escoria minera.
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La línea de
costa retrocedió varios centenares de metros, dejando tras de sí un
paisaje desértico y fantasmagóricos muelles entre el barrizal rojizo.
Las empresas mineras sacaron su tajada y hoy La Unión es un pueblo
deprimido, sucio y pobre en un paisaje de cascotes que ha perdido su
único trozo de costa. La costa de la que viven sus vecinos ricos. Se
eligió el pan para hoy y el mañana les ha traído pobreza, emigración y
tristeza. Ese es el modelo de la minería sin control. Y esto es
precisamente lo que amenaza hoy mismo a la población de Nerpio, con el
agravante de que el proyecto al que me refiero ni siquiera trae pan
para hoy. Se encuentra en estos momentos en fase de aprobación por la
Junta un proyecto para la concesión y explotación de una cantera de
calizas en el paraje denominado El Sapillo-Casa de la Cabeza. Se trata
de una cantera que dejará un hueco de cuarenta y cinco hectáreas y
ciento cincuenta metros de profundidad en un paraje de singular belleza
y valor eco
lógico. En el mismo existen especies endémicas de flora y
fauna, como demuestra el hecho de que limita con una zona de lo que
será LIC (los nuevos espacios de protección especial diseñados por la
UE). A un lado de la carretera habrá LIC al otro quizás no. Pero las
águilas reales, los buitres leonados y otras rapaces protegidas no se
detendrán por las vallas, simplemente se irán cuando empiecen las
detonaciones y la contaminación.
Las masas de pinus nigra
(protegidas por la CE) saldrán volando por los aires antes de morir.
¿Por qué la propuesta de zona LIC de la Junta acaba justo donde empieza
la cantera, siendo un lugar de similares características, pero más
virgen, poco transitado y de mayor valor ecológico?. ¿Estaba hablado?.
Muy cerca de la cantera se encuentra La Fuente del Sapo, con un nogal
milenario tan grande como el famoso Plantón del Covacho (que tanto
turismo ha atraído a la zona) y a su lado abrigos con pisturas
rupestres.
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Toda la zona está plagada de restos fósiles marinos
de gran valor paleontológico. Quedará todo muy bonito al lado de las
montañas de cascotes. La pequeña, tortuosa y bacheada carretera se
llenará de camiones de gran tonelaje que acabarán de destrozarla y que
causarán múltiples molestias a los vecinos de la comarca. El polvo
llegará a las aldeas vecinas. ¿Y todo esto para crear cientos de
puestos de trabajo?. No. Las promotoras son empresas levantinas que
vienen a crear las canteras aquí porque en sus regiones no les dejan y
se llevan el material para tratarlo allí y crear allí los puestos de
trabajo. Para mayor escarnio, el estudio de impacto medioambiental
presentado por la empresa promotora no dice ni media palabra sobre la
naturaleza del entorno. ¿Qué sacará de ello el municipio de Nerpio?. La
ridícula cantidad a pagar por el promotor en concepto de licencia de
obras para las naves que van a construir arrancando pinos y tejos para
hacer bonito junto a la carretera y un agujero monumental donde la
naturaleza virgen lucía en todo su esplendor. ¿Y la población de
Nerpio?. Nada. Los mismos cuatro puestos de trabajo precario que hoy
mantiene la cantera de Jutia (al otro lado de la sierra), la cual
prometía trabajos y dinero a raudales... y un agujero monumental donde
la naturaleza virgen ofrece un futuro de desarrollo sostenible a través
del turismo rural. En el pasado reciente, el ayuntamiento de Nerpio
encargaba a los expertos la búsqueda de razones bien fundadas para
detener proyectos similares. De esta forma se detuvo, por ejemplo, un
proyecto de cantera en la ribera misma del pantano de Taibilla, espacio
de singular belleza hoy propuesto para zona LIC y salpicado de negocios
de turismo rural. ¿Mantendrá esa actitud hoy la corporación municipal o
mirará para otro lado limitándose a cumplir sus obligaciones
burocráticas?. ¿Aprobará el proyecto la Junta? ¿Qué van a hacer las
asociaciones ecologistas? ¿Y la gente de Nerpio? Está todo por ver.
Pero
deseo no sentir un día, agarrado a la polvorienta alambrada de la
cantera, la misma tristeza que sentí frente a la Bahía de Portman,
viendo el mar a lo lejos, viendo los pinos a lo lejos, tras un vació de
destrucción. Y deseo que las sierras de Nerpio que he aprendido a amar
y respetar no sean mañana un campo de escorias. Y que su gentes puedan
vivir de sus múltiples bellezas y legados sin tener que emigrar a los
lugares que hurtaron sus riquezas.
Fuente | www.elpuente.blogia.com
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