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{mosimage} Es posible que los orígenes de Taybaliya, asentada sobre
un farallón rocoso sobre el río Taibilla, haya que buscarlos en el período
de
dominación del Imperio Almohade entre el 1147 y el 1214.
Reconquistado en 1242 por los cristianos de la Orden de Santiago,
establecieron en él la recién creada Encomienda de
Taybilla.
En este período, el Castillo debió sufrir sustanciales
modificaciones como lo testifican el cambio de la puerta de acceso
a la Torre, la techumbre de la misma y la modificación de
la antigüa mezquita en una iglesia cristiana. Los restos que
se conservan en la actualidad están integrados por varios
paños de antemuralla y muralla y una Torre estructurada en
su interior en tres pisos y una plataforma exterior de vigilancia;
en los bajos de la misma se encuentran un aljibe y una mazmorra.
La Fortaleza de Taybilla forma parte de una red de controles militares
que cumplen una función exclusivamente defensiva, que se
completa aún más con una pequeña red comarcal
de pequeños torreones en Yetas, Xutia, Turrilla y Vizcable.
El valor estratégico y la importancia del enclave quedan
de manifiesto cuando el Papa Inocencio VII en 1836desde Avignòn, expide
una bula instando a la defensa, entre otros, del Castillo de Taybilla.
Con la caída de Granada en 1492 y la consiguiente desaparición
de la frontera, la zona gana en estabilidad y Taybilla pierde su
función hasta que a principios del s.XVI se abandona su uso
definitivamente.
ANTECEDENTES ISLÁMICOS
Durante más de quinientos años, la historia de Nerpio
es la lucha tenaz de una comunidad por conseguir su independencia
de la vecina villa de Yeste. Son escasos los testimonios que se
nos han conservado sobre aquel apasionante proceso, pero podemos
detallar en estas breves líneas sus principales secuencias,
a la espera de que otros historiadores puedan seguir profundizando
en los rasgos que caracterizan la evolución histórica
de Nerpio. Comencemos por el principio: por aquellos lejanos años
de mediados del siglo XI, cuando la historia de Nerpio se encontraba
íntimamente ligada al cercano castillo de Taibilla.
Es bien conocido el desarrollo de Taibilla a partir del siglo XI,
como cabeza de un distrito rural integrado, en ocasiones, en el
distrito de Baza y, otras veces, en el de Segura de la Sierra. El
geógrafo Al-Udri lo presenta como un importante núcleo
de población a fines del siglo XI, y conocemos algunos datos
biográficos de intelectuales islámicos - juristas
y hombres de letras - originarios de Taibilla que desarrollaron
sus actividades en importantes ciudades de al-Andalus a finales
del siglo XII y principios del siglo XIII. Nada sabemos de Nerpio
y de Yeste, que, a lo sumo, debieran de ser dos pequeños
núcleos de población dependientes deTaibilla.
Por fortuna, se han conservado testimonios escritos y vestigios
arquitectónicos de Taibilla; situada en un cerro, amurallada
y con una imponente fortaleza utilizada hasta las primeras décadas
del siglo XVI. Los restos de su mezquita fueron descritos en el
curso de una inspección arqueológica realizada en
1604 por el vicario de Yeste, gracias a la cual conocemos su estructura
y su reutilización como iglesia tras la conquista castellana.
LA COLONIZACIÓN AGRÍCOLA
La despoblación de la encomienda de Taibilla propició
la expansión de la jurisdicción del concejo de Yeste
sobre su amplio término, mientras que la Orden de Santiago
quedó como beneficiaria de todos los aprovechamientos del
territorio. De hecho, cualquier actividad económica que se
desarrollara en el término de Taibilla necesitaba la licencia
oportuna del comendador santiaguista, pero las familias que decidían
afincarse en aquella zona dependían en lo civil, criminal
y religioso de las autoridades de Yeste. Con ello surgió,
desde finales del siglo XV, un conflicto de jurisdicciones que no
se resolver hasta la emancipación de Nerpio como villa.
Con la desaparición del reino musulmán de Granada
en 1492, se acentuó la explotación económica
del término. A la llegada masiva de ganados la acompañó
un aumento progresivo de las roturaciones agrícolas y la
construcción de algunos molinos para el cereal que propiciaron
el inicio de un débil asentamiento en la desaparecida aldea
de Nerpio. En 1507, Gabriel Montañés, vecino de Yeste,
había construido un molino con una rueda para moler panizo
y otra para trigo. Simultáneamente, la demanda de madera
desde la capital murciana propiciaba la tala de pinares; desde 1480
se documenta el cobro dediezmos por corta de pinos; y en la década
de 1510 ya se introducen maderas de Taibilla en los mercados murcianos.
En este sentido, en 1539, Catalina Rodriguez, vecina de Murcia y
mujer de Alejandro Rey, afirmaba que su marido había comprado,
tiempo atrás, una sierra de madera en el rio Taibilla, con
una legua de tierra alrededor; en el citado año de 1539 a
causa de la gran tala que habían realizado en los montes
de Taibilla, no existía tanta madera como solía, y
pide licencia para construir en su lugar un molino.
Estos datos confirman una colonización rápida del
territorio en las primeras décadas del siglo XVI, cuando
muy posiblemente comenzara a conformarse la pequeña aldea
de Nerpio, como lugar de asentamiento temporal de pastores y campesinosque
desarrollaban sus tareas por aquella zona. En 1575, Nerpio contaba
ya con una población estable de 50 familias, existían
seis ruedas de molino y mantenía en sus proximidades algunos
pequeños caseríos rurales ocupados sólo temporalmente,
entre ellos Yetas y Chorretites. Además, para entonces se
había consolidado la realización de una mesta anual
en el segundo domingo del mes de agosto que es buena prueba de la
amplia utilización de sus pastos por rebaños ajenos.
Al finalizar el siglo, en 1597, Nerpio contaba ya con 147 familias,
cifra que se mantendrá estable durante la siguiente centuria,
lo que convierte, claramente, a la segunda mitad del siglo XVI en
el período clave de consolidación de Nerpio como núcleo
de población.
LA INCORPORACIÓN DE NERPIO A TAIBILLA
Las primeras referencias documentales que poseemos sobre la población
de Nerpio datan del año 1243, momento en que el príncipe
don Alfonso confirma a la villa de Segura de la Sierra sus extensos
términos. Durante los primeros meses de 1242, tropas santiaguistas
y aragonesas conquistaban Nerpio y Taibilla junto con todos los
castillos y poblaciones musulmanas de aquella comarca; y, en agosto
del mismo año, Fernando III otorgaba a la Orden de Santiago
la villa de Segura de la Sierra con todos sus términos, en
los que estaban incluidos Taibilla y Nerpio como aldeas. Se completaba,
de este modo, el dominio castellano sobre las sierras de Segura,
organizándose el territorio conquistado en torno a la hegemonía
política del concejo de Segura, del que dependían
gran cantidad de poblaciones desde Chiclana y Beas hasta Huèscar,
Moratalla, Liétor y Yeste.
Cuando en julio de 1243 el príncipe Alfonso, futuro Alfonso
X el Sabio, confirma los términos de Segura de la Sierra,
entre ellos se encuentran las aldeas de Nerpe y Tayviella, limitando
con la Graya, Yeste, Miravetes, Bolteruela y otras comunidades que,
como ellas, estaban pobladas de musulmanes. Su dependencia respecto
a Segura se manifestó no sólo en la ausencia de autonomía
en la gestión de sus territorios sino, también, en
la incidencia de una fiscalidad concejil que grababa a las familias
mudéjares asentadas en Nerpio y Taibilla. En 1246, el maestre
de Santiago otorgaba al concejo cristiano de Segura un dinero de
plata de cada familia musulmana que habitara sus aldeas, recaudados
junto con otros tributos pertenecientes a la Orden de Santiago.
Poco sabemos sobre la situación de los musulmanes de Nerpio
en estos primeros años de dominio castellano, salvo que constituían
una comunidad fundamentalmente agrícola que trabajaba tierras,
cuya propiedad quedó reservada para la Orden de Santiago,
a cambio del pago de un tributo - llamado almagrán - al maestre
santiaguista.
Desaparecen, hasta el siglo XVI, las referencias documentales a
Nerpio. En adelante, los textos conservados sólo hacen referencia
a su vecino castillo de Taibilla que, con buenas defensas militares
y un pequeño grupo de familias cristianas, se convirtió
en los siglos bajomedievales en el centro de vertebración
del territorio. Cuando, en 1264, los musulmanes del reino de Murcia
se sublevaron contra Castilla, las tropas santiaguistas pudieron
evitar que el levantamiento tuviera éxito en Taibilla, lo
que indica la existencia ya de un reducido núcleo de pobladores
cristianos en esta fortaleza tan próxima a la frontera granadina.
NERPIO Y SU DESPOBLACIÓN
A falta de noticias documentales, debemos suponer despoblada la
aldea de Nerpio desde la década de 1270, período en
el que la Orden de Santiago reorganiza sus territorios de la sierra
de Segura, dividiendo el amplio alfoz de Segura y creando, así,
las encomiendas de Taibilla, Yeste, Socovos, Moratalla y Huéscar.
La instalación de un comendador en Taibilla pone de manifiesto
la existencia de familias cristianas asentadas en esta población
y el relativo éxito de un proceso repoblador del territorio,
del que desconocemos todo, aunque debió ser similar al de
poblaciones vecinas. No obstante, la consolidación del núcleo
de taibilla no debió ocurrir hasta la última década
del siglo XIII, pues queda constatada la existencia de población
mudéjar en 1273-1274, de la que la Orden de Santiago extraía
importantes tributos feudales.
La ocupación aragonesa del reino de Murcia -1296-1304 -
y la pérdida de Huéscar en 1334, a mano de las tropas
granadinas, dificultarían y casi anularían los efectos
del proceso repoblador. La frontera con Granada quedó, de
nuevo, situada en los límites de la encomienda de Taibilla,
acentuando el carácter militar de este territorio y limitando,
progresivamente, su población al reducido espacio de su excelente
fortaleza. La necesidad de defender esta línea fronteriza
llevó a Fernando IV, en 1303, a solicitar del Pontífice
la predicación de la cruzada por todo el reino castellano
para el mantenimiento del castillo de Taibilla, y, aún en
1386, Inocencio VII expedía una bula en Aviñón
instando a la defensa de los castillos de Taibilla, Segura y Yeste,
entre otros, concediendo indulgencias a todo aquel que fuese a poblarlos
y la posibilidad de elegir confesor que le absolviese, in articulo
mortis. Para entonces, la población de Taibilla debía
de encontrarse en precarias condiciones y acabaría por despoblarse
completamente durante la década de 1410 a 1420. De sus pobladores
tan sólo se nos ha conservado una carta del alcaide al concejo
de Orihuela, fechada el 20 de marzo de 1357, en la que se quejaba
de cierto robo que habían cometido vecinos de aquella ciudad
en los términos de Taibilla.
En torno a 1480, el territorio estaba, todavía, sin colonizar;
sólo existía una pequeña guarnición
militar en la fortaleza y una escasa superficie de cultivos en la
dehesa de la Orden, que tributaban cada año algunas fanegas
de cereales al comendador. Habrá que esperar al alejamiento
progresivo de la frontera, al final de la década de 1480,
para asistir a la colonización agrícola del término
y a la repoblación de Nerpio. Por contra, el centro fortificado
de Taibilla se arruinaría al desaparecer la frontera granadina.
Documentos relacionados:
La Fortaleza de Taibilla | (www.pcnerpio.com)
Erase una vez el Taybilla | (www.nerpio.com)
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