Mario Miranda | Fotógrafo y Creativo
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La Fortaleza del Taibilla. PDF Imprimir E-Mail
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lunes, 13 de noviembre de 2006

{mosimage} Es posible que los orígenes de Taybaliya, asentada sobre un farallón rocoso sobre el río Taibilla, haya que buscarlos en el período de dominación del Imperio Almohade entre el 1147 y el 1214. Reconquistado en 1242 por los cristianos de la Orden de Santiago, establecieron en él la recién creada Encomienda de Taybilla.

En este período, el Castillo debió sufrir sustanciales modificaciones como lo testifican el cambio de la puerta de acceso a la Torre, la techumbre de la misma y la modificación de la antigüa mezquita en una iglesia cristiana. Los restos que se conservan en la actualidad están integrados por varios paños de antemuralla y muralla y una Torre estructurada en su interior en tres pisos y una plataforma exterior de vigilancia; en los bajos de la misma se encuentran un aljibe y una mazmorra.

La Fortaleza de Taybilla forma parte de una red de controles militares que cumplen una función exclusivamente defensiva, que se completa aún más con una pequeña red comarcal de pequeños torreones en Yetas, Xutia, Turrilla y Vizcable.

El valor estratégico y la importancia del enclave quedan de manifiesto cuando el Papa Inocencio VII en 1836desde Avignòn, expide una bula instando a la defensa, entre otros, del Castillo de Taybilla. Con la caída de Granada en 1492 y la consiguiente desaparición de la frontera, la zona gana en estabilidad y Taybilla pierde su función hasta que a principios del s.XVI se abandona su uso definitivamente.

ANTECEDENTES ISLÁMICOS

Durante más de quinientos años, la historia de Nerpio es la lucha tenaz de una comunidad por conseguir su independencia de la vecina villa de Yeste. Son escasos los testimonios que se nos han conservado sobre aquel apasionante proceso, pero podemos detallar en estas breves líneas sus principales secuencias, a la espera de que otros historiadores puedan seguir profundizando en los rasgos que caracterizan la evolución histórica de Nerpio. Comencemos por el principio: por aquellos lejanos años de mediados del siglo XI, cuando la historia de Nerpio se encontraba íntimamente ligada al cercano castillo de Taibilla.

Es bien conocido el desarrollo de Taibilla a partir del siglo XI, como cabeza de un distrito rural integrado, en ocasiones, en el distrito de Baza y, otras veces, en el de Segura de la Sierra. El geógrafo Al-Udri lo presenta como un importante núcleo de población a fines del siglo XI, y conocemos algunos datos biográficos de intelectuales islámicos - juristas y hombres de letras - originarios de Taibilla que desarrollaron sus actividades en importantes ciudades de al-Andalus a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Nada sabemos de Nerpio y de Yeste, que, a lo sumo, debieran de ser dos pequeños núcleos de población dependientes deTaibilla.

Por fortuna, se han conservado testimonios escritos y vestigios arquitectónicos de Taibilla; situada en un cerro, amurallada y con una imponente fortaleza utilizada hasta las primeras décadas del siglo XVI. Los restos de su mezquita fueron descritos en el curso de una inspección arqueológica realizada en 1604 por el vicario de Yeste, gracias a la cual conocemos su estructura y su reutilización como iglesia tras la conquista castellana.

LA COLONIZACIÓN AGRÍCOLA

La despoblación de la encomienda de Taibilla propició la expansión de la jurisdicción del concejo de Yeste sobre su amplio término, mientras que la Orden de Santiago quedó como beneficiaria de todos los aprovechamientos del territorio. De hecho, cualquier actividad económica que se desarrollara en el término de Taibilla necesitaba la licencia oportuna del comendador santiaguista, pero las familias que decidían afincarse en aquella zona dependían en lo civil, criminal y religioso de las autoridades de Yeste. Con ello surgió, desde finales del siglo XV, un conflicto de jurisdicciones que no se resolver hasta la emancipación de Nerpio como villa.

Con la desaparición del reino musulmán de Granada en 1492, se acentuó la explotación económica del término. A la llegada masiva de ganados la acompañó un aumento progresivo de las roturaciones agrícolas y la construcción de algunos molinos para el cereal que propiciaron el inicio de un débil asentamiento en la desaparecida aldea de Nerpio. En 1507, Gabriel Montañés, vecino de Yeste, había construido un molino con una rueda para moler panizo y otra para trigo. Simultáneamente, la demanda de madera desde la capital murciana propiciaba la tala de pinares; desde 1480 se documenta el cobro dediezmos por corta de pinos; y en la década de 1510 ya se introducen maderas de Taibilla en los mercados murcianos. En este sentido, en 1539, Catalina Rodriguez, vecina de Murcia y mujer de Alejandro Rey, afirmaba que su marido había comprado, tiempo atrás, una sierra de madera en el rio Taibilla, con una legua de tierra alrededor; en el citado año de 1539 a causa de la gran tala que habían realizado en los montes de Taibilla, no existía tanta madera como solía, y pide licencia para construir en su lugar un molino.

Estos datos confirman una colonización rápida del territorio en las primeras décadas del siglo XVI, cuando muy posiblemente comenzara a conformarse la pequeña aldea de Nerpio, como lugar de asentamiento temporal de pastores y campesinosque desarrollaban sus tareas por aquella zona. En 1575, Nerpio contaba ya con una población estable de 50 familias, existían seis ruedas de molino y mantenía en sus proximidades algunos pequeños caseríos rurales ocupados sólo temporalmente, entre ellos Yetas y Chorretites. Además, para entonces se había consolidado la realización de una mesta anual en el segundo domingo del mes de agosto que es buena prueba de la amplia utilización de sus pastos por rebaños ajenos. Al finalizar el siglo, en 1597, Nerpio contaba ya con 147 familias, cifra que se mantendrá estable durante la siguiente centuria, lo que convierte, claramente, a la segunda mitad del siglo XVI en el período clave de consolidación de Nerpio como núcleo de población.


LA INCORPORACIÓN DE NERPIO A TAIBILLA

Las primeras referencias documentales que poseemos sobre la población de Nerpio datan del año 1243, momento en que el príncipe don Alfonso confirma a la villa de Segura de la Sierra sus extensos términos. Durante los primeros meses de 1242, tropas santiaguistas y aragonesas conquistaban Nerpio y Taibilla junto con todos los castillos y poblaciones musulmanas de aquella comarca; y, en agosto del mismo año, Fernando III otorgaba a la Orden de Santiago la villa de Segura de la Sierra con todos sus términos, en los que estaban incluidos Taibilla y Nerpio como aldeas. Se completaba, de este modo, el dominio castellano sobre las sierras de Segura, organizándose el territorio conquistado en torno a la hegemonía política del concejo de Segura, del que dependían gran cantidad de poblaciones desde Chiclana y Beas hasta Huèscar, Moratalla, Liétor y Yeste.

Cuando en julio de 1243 el príncipe Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, confirma los términos de Segura de la Sierra, entre ellos se encuentran las aldeas de Nerpe y Tayviella, limitando con la Graya, Yeste, Miravetes, Bolteruela y otras comunidades que, como ellas, estaban pobladas de musulmanes. Su dependencia respecto a Segura se manifestó no sólo en la ausencia de autonomía en la gestión de sus territorios sino, también, en la incidencia de una fiscalidad concejil que grababa a las familias mudéjares asentadas en Nerpio y Taibilla. En 1246, el maestre de Santiago otorgaba al concejo cristiano de Segura un dinero de plata de cada familia musulmana que habitara sus aldeas, recaudados junto con otros tributos pertenecientes a la Orden de Santiago. Poco sabemos sobre la situación de los musulmanes de Nerpio en estos primeros años de dominio castellano, salvo que constituían una comunidad fundamentalmente agrícola que trabajaba tierras, cuya propiedad quedó reservada para la Orden de Santiago, a cambio del pago de un tributo - llamado almagrán - al maestre santiaguista.

Desaparecen, hasta el siglo XVI, las referencias documentales a Nerpio. En adelante, los textos conservados sólo hacen referencia a su vecino castillo de Taibilla que, con buenas defensas militares y un pequeño grupo de familias cristianas, se convirtió en los siglos bajomedievales en el centro de vertebración del territorio. Cuando, en 1264, los musulmanes del reino de Murcia se sublevaron contra Castilla, las tropas santiaguistas pudieron evitar que el levantamiento tuviera éxito en Taibilla, lo que indica la existencia ya de un reducido núcleo de pobladores cristianos en esta fortaleza tan próxima a la frontera granadina.


NERPIO Y SU DESPOBLACIÓN

A falta de noticias documentales, debemos suponer despoblada la aldea de Nerpio desde la década de 1270, período en el que la Orden de Santiago reorganiza sus territorios de la sierra de Segura, dividiendo el amplio alfoz de Segura y creando, así, las encomiendas de Taibilla, Yeste, Socovos, Moratalla y Huéscar. La instalación de un comendador en Taibilla pone de manifiesto la existencia de familias cristianas asentadas en esta población y el relativo éxito de un proceso repoblador del territorio, del que desconocemos todo, aunque debió ser similar al de poblaciones vecinas. No obstante, la consolidación del núcleo de taibilla no debió ocurrir hasta la última década del siglo XIII, pues queda constatada la existencia de población mudéjar en 1273-1274, de la que la Orden de Santiago extraía importantes tributos feudales.

La ocupación aragonesa del reino de Murcia -1296-1304 - y la pérdida de Huéscar en 1334, a mano de las tropas granadinas, dificultarían y casi anularían los efectos del proceso repoblador. La frontera con Granada quedó, de nuevo, situada en los límites de la encomienda de Taibilla, acentuando el carácter militar de este territorio y limitando, progresivamente, su población al reducido espacio de su excelente fortaleza. La necesidad de defender esta línea fronteriza llevó a Fernando IV, en 1303, a solicitar del Pontífice la predicación de la cruzada por todo el reino castellano para el mantenimiento del castillo de Taibilla, y, aún en 1386, Inocencio VII expedía una bula en Aviñón instando a la defensa de los castillos de Taibilla, Segura y Yeste, entre otros, concediendo indulgencias a todo aquel que fuese a poblarlos y la posibilidad de elegir confesor que le absolviese, in articulo mortis. Para entonces, la población de Taibilla debía de encontrarse en precarias condiciones y acabaría por despoblarse completamente durante la década de 1410 a 1420. De sus pobladores tan sólo se nos ha conservado una carta del alcaide al concejo de Orihuela, fechada el 20 de marzo de 1357, en la que se quejaba de cierto robo que habían cometido vecinos de aquella ciudad en los términos de Taibilla.

En torno a 1480, el territorio estaba, todavía, sin colonizar; sólo existía una pequeña guarnición militar en la fortaleza y una escasa superficie de cultivos en la dehesa de la Orden, que tributaban cada año algunas fanegas de cereales al comendador. Habrá que esperar al alejamiento progresivo de la frontera, al final de la década de 1480, para asistir a la colonización agrícola del término y a la repoblación de Nerpio. Por contra, el centro fortificado de Taibilla se arruinaría al desaparecer la frontera granadina.

 

Documentos relacionados:

  1. pdf La Fortaleza de Taibilla | (www.pcnerpio.com)
  2. wmv Erase una vez el Taybilla | (www.nerpio.com) 

 

 

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