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La situación geográfica de Molinicos,
casi en el centro de los territorios que conforman
la Sierra del Segura, lo ha hecho partícipe de todos
los avatares históricos que, de una u otra forma,
han gestado el carácter de estas tierras.Así, de los
períodos de dominación árabe quedan aún vestigios
en las torres de vigilancia y los torreones, la mayor
parte de ellos fechados en el siglo XII, que servían
de red de comunicaciones a todo lo largo de la divisoria
de aguas entre los valles del río Segura y el río
Mundo. Esta debía ser, además, una importante zona
de comunicación entre los territorios alcaraceños,
al norte, y musulmanes, al sur.De la importancia de
este enclave, que entonces era Morote, el control
de la zona, nos puede dar idea el hecho de que todas
estas atalayas sirvieran a un castillo principal del
que hoy no queda más que el recuerdo y que debía hallarse
en el cerro del castillo que aún perdura en los alrededores
de la población. Más tarde, sus tierras serían
frontera entre el señorío de Alcaraz y la encomienda
santiaguista de Yeste-Taibilla, lo que –a tenor de
las malas relaciones entre ambos partidos- debió suponer
un continuo estado de excepción en esta población.
En 1562 Molinicos, que entonces se centraba en la
población de Morote, solicita al monarca castellano
el privilegio de villazgo. A esta petición se suman
laspoblaciones de Ayna y Elche de la Sierra. La respuesta
llegó el 22 de septiembre de 1565, cuando Felipe II
otorga el privilegio solicitado a Ayna y convierte
a las otras dos poblaciones mayores no agradaba a
los habitantes de esta población, que el 1 de septiembre
de 1844 pide su independencia respecto de Elche de
la Sierra, cosa que consigue con fecha de 14 de junio
de 1845.
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