Continuamos con la 2ª parte del artículo "La cuenca del rio Segura en Albacete".
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Pantano del Cenajo
Infraestructuras existentes.
Ya hemos comentado que el río Segura es el más controlado de Europa, pero si de algo podemos “presumir” los habitantes de la provincia de Albacete, es de que tenemos la parte de una cuenca hidrográfica con el mayor número de infraestructuras realizadas por metro cuadrado del mundo, y ésa es, sin lugar a dudas, la Cuenca Alta del Segura. Si enumeramos las mismas podemos darnos cuenta de que no es una exageración: Embalse de Taibilla, Toma de Agua de los Canales del Taibilla, los Canales del Taibilla que cruzan los municipios de Nerpio, Yeste, Letur, Férez y Socovos, la Planta Potabilizadora de agua de Letur, el embalse de la Fuensanta, el embalse del Cenajo, el embalse de Camarillas, el embalse del Talave y además el tramo final del Trasvase Tajo-Segura. También hay que contabilizar las presas del Boquerón y Bayco. ¿Alguien da más?. Todo esto en un espacio de 4.573 kilómetros cuadrados. Pero lo más llamativo es que el 99 % de las mismas benefician a otros territorios, lo cual no es más que un ejemplo de una política hidráulica unilateral y altamente perjudicial para intereses de esta zona, permitiendo que una elevada cantidad de agua circule de manera entubada, mermando de un modo considerable las recargas de los acuíferos de la zona que abastecen a todos los municipios anteriormente citados, lo que supone importantes perdidas económicas y sociales en una comarca ya de por sí deprimida y expuesta fácilmente al fenómeno de la emigración, tal como quedo reflejado en mi artículo “El año del río Segura” Anuario de la prensa de Albacete 2001.
Todo ello viene enmarcado en una historia de la política hidráulica que desde sus inicios allá por los principios del siglo XX ha dejado claro qué zonas había que beneficiar y cuáles olvidar. Desde comienzos de siglo se va perfilando la idea de construir el embalse de la Fuensanta, destinado sobre todo a aumentar los recursos disponibles. Con el decreto de 1928, el agua regulada se destinaría a la ampliación de regadíos tradicionales y la sobrante a la creación de nuevos regadíos. El aumento de regadíos sin autorización es impresionante, llegando a alcanzar cifras por encima del 60%. Ya se comienza a hablar de riegos abusivos y de necesidades mayores. Con la construcción de los embalses de Camarillas y Cenajo pasa algo parecido, pues se crean expectativas mayores a las soluciones aportadas y se impulsan superficies de nuevos regadíos. El famoso Decreto de 1953 tiene como fin el completar la dotación de los recursos a los riegos tradicionales, consolidar (legalizar) aquellos riegos ilegales y además crear con los recursos sobrantes nuevos regadíos. De nuevo la superficie de estos últimos creció muy por encima de las cifras previstas quedando fuera de la cobertura legal, creando lo que hoy entendemos como “déficit estructural de la cuenca”.4 Un claro ejemplo de cómo una obra beneficia a unos y perjudica a otros es el embalse del Cenajo. Tiene una cuenca receptora de 1.430 kilómetros cuadrados, 437 hectómetros cúbicos y 950 metros cúbicos por segundo de desagüe. En la construcción se emplearon 500.000 metros cúbicos de hormigón, trabajaron 7.747 obreros (buen número de ellos presos políticos que redimieron parte de su condena).5Se realizó con el fin de evitar las grandes riadas y para controlar las aguas para riego, pero no dudaron en anegar una gran porción de terreno de dos municipios de la provincia de Albacete como son Férez y Socovos. La anegación de la vega de la Alcantarilla de Jover (Férez) supuso el hundimiento económico y social del municipio. La población disminuyó de manera considerable y la actividad económica, basada en una fértil agricultura, decayó de manera estrepitosa con posterioridad a la construcción del embalse del Cenajo, tal como expuse en “El embalse del Cenajo. Una deuda sin pagar” Revista de Estudios Locales “La Cantarera” 2001.
Con la construcción de este embalse, tan beneficioso para los regadíos de Murcia pero tan sumamente negativo para los municipios implicados, vemos reflejado un parcial interés en salvaguardar a determinados ámbitos territoriales anegando otros que en aquel momento eran poco influyentes. Sobre este tema no podemos pasar por alto lo que señala Francisco Fuster Ruiz en su libro Aspecto Históricos, artísticos, sociales y económicos de la provincia de Albacete:”Así pues, en las antes feraces vegas del Segura de los términos de Socovos, Férez, Letur y Yeste se cultivaba el mejor arroz del mundo. Desgraciadamente esta actividad agrícola tan interesante y que daba empleo a mucha mano de obra ha desaparecido por completo por la construcción de los pantanos del Cenajo y de la Fuensanta que han destruido las vegas más fértiles e interesantes de toda la provincia de Albacete. El embalse del Cenajo arruinó también las salinas de Socovos, explotadas intensamente desde tiempos medievales, que abastecían de este producto a toda la Comarca. Por otro lado, el embalse de Talave aniquiló lo más fértil de la vega de Liétor y el Taibilla la de Nerpio. La economía de las comarcas, como consecuencia de todo esto, ha sido destruida en sus cimientos. A la acción de la política humana, quitando la riqueza a unos pueblos para transportarla a otros” 6
Lógicamente, desde la otra parte interesada, todas estas obras se contemplan desde una perspectiva totalmente diferente. Lo comprobamos con las afirmaciones de María Teresa Pérez Picazo, profesora de Historia Económica de la Universidad de Murcia que señala lo siguiente con respecto a la construcción de los embalses en la Cuenca Alta del Segura: “Las ventajas de la intervención estatal aparecieron con nitidez al ponerse en servicio algunos pantanos, entre ellos el Talave (1919). La política hidráulica y dentro de ella, los proyectos para nuevos embalses constituirán la tarea de una institución nueva: la Confederación Hidrográfica del Segura. Con su aparición y, sobre todo, con la construcción sistemática de pantanos de regulación –especialmente el Cenajo en 1957- se inicia una nueva etapa para los regadíos murcianos”.7 |